

OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES
En la vida cotidiana, cuando una persona levanta, reiteradamente, promesas de amor hacia
otra, la que recibe tales promesas, un día se cansa y le pide al promitente amoroso que concrete
en actos ciertos sus insistentes proclamas. Lo que sucede en la vida habitual entre personas
naturales, se repite en la vida pública de carácter institucional. Cuando una autoridad
hecha a volar al viento el amor por su pueblo, un día, ese pueblo se cansa y le exige que
demuestre con su actitud personal y con obras concretas, ese amor al que tanto alude.
Cuando esta autoridad, no refleja con su conducta lo que dice en palabras, se lo conoce como
demagogo, mentiroso, aprovechador; y bien dicho, porque el engaño es una forma de fraude,
es una estafa. Por eso comulgo con el pensamiento de Bolívar Castillo Vivanco, cuando sostiene
que: "La única definición de lo que somos, es lo que hacemos".
Yo, nací en Catamayo. Provengo de las nobles entrañas de mi pueblo humilde y trabajador.
Aquí me forjé como persona y aquí, junto a mi pueblo, estudio y trabajo diariamente para graduarme
de Hombre y de Ciudadano. Mi vida es pública. He dedicado mi vida a sembrar mis
sueños, aquellos que de joven tuve mientras preparaba la tierra en la huerta de mis padres o
reparaba zapatos en mi taller de artesano. Esos sueños que querido convertirlos en realidad
para que mi pueblo tenga mejores condiciones de vida. Para ustedes he trabajado, mi querido
pueblo catamayence.
Obras son amores.....esta publicación recoge una parte de nuestro trabajo municipal. Otra
buena parte integra nuestra realidad labrada en dos administraciones anteriores. Aquí está mi
trabajo, pero, también está el trabajo de los obreros municipales que son quienes ponen el
sudor y el esfuerzo diario en plasmar nuestros proyectos. Está el trabajo del empleado municipal
que se esfuerza por cogerme el ritmo, por no quedarse rezagado. Está, indudablemente, la
participación de concejales sumados al trabajo, al progreso, a la siembra de nuevas realidades.
Está sin ninguna duda, el aporte voluntario de mi pueblo que en mingas y actividades
comunitarias, me ayudan a plasma en obras la planificación municipal.
Este Catamayo de ahora, nos pertenece a nosotros, lo hemos trabajado a pulso, poco a poco,
sin amedrentarnos ante las dificultades. Por eso nos duele que vengan personas extrañas en
pretexto de hacer dinero para destruir lo que a nosotros nos ha costado esfuerzo y lágrimas.
¿Cómo voy a permitir que un minero entre al río de Catamayo para destruir nuestro clásico
balneario natural? ¿Cómo permitir que por sacar arena y piedra del río, nos destruyan la bocatoma
del sistema de agua potable para Catamayo? ¡No! No voy a ceder. Mi deber fundamental
es precautelar los bienes públicos y en esto no retrocedo. Sé que en este empeño, ustedes me
acompañan, y, por eso me siento fuerte, invencible, porque la fuerza del pueblo es eso, invencible.
Así hemos llegado a los 26 años de vida política. Celebrando, cada nuevo año, con nuevas y
más importantes realizaciones, Caminamos, por eso los enemigos del progreso social se sienten
acobardados, enfurecidos, se atrincheran en el odio, pero, no nos vencen y no nos detendrán.
Hace rato que estarnos caminando por el sendero correcto. No nos dispersemos, mantengamos
nuestra unidad que ese es el secreto de nuestra victoria.
Salud pueblo de Catamayo en nuestros 26 años de vida política. Continuemos labrando la
grandeza de nuestra tierra y sintamos el orgullo de haber nacido aquí, en las goteras de Loja,
en el puerto terrestre de la provincia, en la promisión industrial de la región.
Viva Catamayo. Con cariño:
Héctor Benigno Figueroa Cano.